Susana Raffalli nunca había visto que los
sobrevivientes de una devastación a gran escala removieran escombros con sus
propias manos para rescatar a sus familiares y vecinos, como ocurrió tras los
terremotos de Venezuela.
A lo largo de 22 años de trabajo humanitario, en los que ha presenciado en terreno al menos siete emergencias de gran magnitud, tampoco había visto que los más pobres fueran los menos perjudicados por un desastre.

