La ecología
J. Dorst, en Avant que La nature meure, dice: «El hombre apareció como un gusano en una fruta, como polilla en un ovillo de lana y ha roído su hábitat segregando teorías para justificar su acción». Los poetas, los pararrayos celestes de Darío, hace siglos que son sensibles a estos problemas, John Donne (1572-1631), en Una anatomía del mundo, ya intuía: «El sol está perdido y la tierra también y nadie sabe dónde ir a buscarlos / Y los hombres confiesan libremente que este mundo está agotado».













