Históricamente, las izquierdas relegaron a un lugar secundario las reivindicaciones ambientales, priorizando el conflicto capital-trabajo sobre el conflicto capital-naturaleza. Hoy ese desencuentro resulta insostenible: las luchas de clases ya no pueden separarse de las luchas ecológicas. Y por eso mismo es necesario recuperar las tradiciones ecosocialistas del Norte junto a las nuevas conceptualizaciones construidas en América Latina.













