Lo dulce trae cierta felicidad al alma. Pero mucha literatura censura los placeres, por mínimos que sean, en nombre de tradiciones estoicas o dioses aguafiestas.
En el nombre de alguna tradición estoica o de algún dios aguafiestas, hay mucha literatura que censura los placeres, por mínimos que sean. Allá en los años del Siglo de Oro, el padre Juan de Mariana se lamentaba: “Más se gasta hoy en golosinas en una sola ciudad, más en postres y en azúcar que en tiempos de nuestros padres no se gastaba en toda España.”

