El enemigo que
apagó varios reactores de Francia fue un ejército transparente.
La central nuclear de Gravelines tuvo que detener parte de su producción cuando toneladas de medusas llegaron hasta los sistemas que filtran el agua del mar.
El enemigo que
apagó varios reactores de Francia fue un ejército transparente.
La central nuclear de Gravelines tuvo que detener parte de su producción cuando toneladas de medusas llegaron hasta los sistemas que filtran el agua del mar.
El tipo de energía que creíamos conocer (como la nuclear y eólica) podría quedar de lado ante la aparición de unas nanoesferas de oro. Su interior encierra la clave del futuro. Actualmente, existen preocupaciones energéticas que en el pasado no tenían lugar como el óptimo aprovechamiento de los recursos naturales, las consecuencias de los combustibles fósiles y la búsqueda de nuevas formas de generar energía. El mundo requiere de nuevas maneras de crear energía, dado que, aunque los combustibles fósiles han cubierto las necesidades del ser humano durante décadas, hoy la humanidad necesita algo menos contaminante.
Que los combustibles fósiles, principal fuente del calentamiento global, queden fuera de la declaración de una COP celebrada en plena Amazonia, en el año más cálido jamás registrado, muestra las tensiones del sistema multilateral
La transición energética está generando una creciente demanda de energía y minerales, en su mayoría extraídos del Sur global, lo que exacerba aún más los impactos ambientales y climáticos que supuestamente se propone atenuar. La promesa de desmaterialización y desfosilización se aleja, mientras se profundizan las brechas entre el Norte y el Sur global. Lejos de ser inocuas, las inversiones a gran escala en energías renovables tienen repercusiones dañinas en el ambiente y las comunidades humanas y no humanas.
El concepto de «capitalismo solar» propone pensar críticamente, desde el Sur global, la cuestión energética contemporánea. Se trata de analizar diversas estrategias de acumulación que están respondiendo al desafío combinado del cambio climático y el declive progresivo de los recursos fósiles. Este proceso implica una adaptación del capital a condiciones extraordinarias e incita al acaparamiento global de tierras, minerales y trabajo.