De cara a un presente decepcionante, y ante las promesas populistas de volver a un pasado que no fue mejor, urgen preguntas para cambiar el rumbo. Dos libros ofrecen pistas.
Vivo en un país con un escenario económico inmediato adverso, gobernado sin contrapesos, atado ahora además a la agenda de un poder más grande, allende la frontera. Vivo en un país cuyo futuro incluye preguntarnos si recordamos la primera vez que un ciudadano fue obligado a pedirle disculpas a un político en una sede legislativa. Un país que eligió el peor de los caminos para entenebrecer la justicia de hoy y de mañana.











